La aplicación del voto preferencial para los regidores de los municipios y vocales de los distritos municipales, otorga más fuerza de elección al votante, pero a la vez trae amenazas y retos para los partidos y la Junta Central Electoral (JCE).

Con esta medida, aprobada por Ley No. 157-13 en el año 2013, ahora las cúpulas de los partidos políticos perderán el último resquicio de las listas cerradas de candidatos con los que podrían rejugar y colocar a dirigentes en las posiciones de regidores y vocales más ganables, hasta sin que hayan pasado por un proceso de elección en primarias o asamblea de delegados.

Pero la crítica que se le tiene al voto preferencial, que se ha probado en los diputados, es que las elecciones internas de los partidos se convierten en una guerra que la gana quien logre comprar más militantes, y por tanto facilita que personas con fondos de origen dudoso se impongan como candidatos, y luego, con el voto “fiel” de esos mismos militantes de su partido y otros que sume fuera, logren un puesto en la alcaldía o en el Congreso Nacional. Para las próximas elecciones, los partidos políticos tendrán que presentar 1,164 candidatos a regidores y sus suplentes y 730 vocales para los distritos municipales, elecciones primarias que implican movimiento de campaña interna en cada rincón del país.

Además, el temor de algunos sectores políticos con la celebración de las elecciones separadas en el nivel municipal es que se conviertan en una gran encuesta e influyan en el resultado de las elecciones presidenciales y congresuales.

También que provoquen el desinterés de los candidatos municipales en respaldar a sus partidos, ya que ganen o pierdan ya estarán “fuera del baile”.

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